Jueves, 26 de Abril,2018.

Selene Villanueva.

 

Siria está pasando por una hambruna extrema, podría decirse que el hambre esta siendo usada como arma de guerra, ya que se esta usando como estrategia para que los grupos armados de su interior se rindan. Actualmente hay 58 asedios  o cercos en curso en Siria, en su gran mayoría estos estan infligidos por el gobierno sirio. La ONU informó que el presidente Asad sólo ha aceptado el 26% de las peticiones para brindar ayuda humanitaria.

El responsable de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Husein,sentenció, tras ver las fotos de los pequeños desvalidos, que el asedio es un «ultraje».

También mencionó que es necesario recordar a todos los participantes de esta guerra, que provocar la hambruna de civiles de forma deliberada es un método de combate que viola la ley humanitaria internacional, y puede considerarse crimen contra la humanidad y/o crimen de guerra.

Esto es algo alarmante, ya que hay al rededor de 6 millones y medio de sirios con inseguridad alimentaria y otros 4 millones con riesgo de caer en esta categoría.

La ONU acusa a la Administración de Asad de destruir túneles entre zonas asediadas y oficialistas. Estas son o eran vías de abastecimiento, y de limitar la evacuación de heridos. Esto ha provocado aumento en precios repentinamente en sitios como Guta y en consecuencia también la hambruna.

El director en Siria del Programa Mundial de Alimentos, Jakob Kern, es el responsable de rescatar al país de la hambruna.  Sólo que esta vez, a diferencia del 2017 donde se recaudaron al rededor de 6 mil millones de dolares, esta vez solo se logró recaudar 4.400 millones de dolares, por lo cual solo es posible apoyar al rededor de 3 millones de sirios, cuando son 13 millones de personas aproximadamente las que necesitan el apoyo. Se les apoya con 50 kilos de productos alimenticios básicos. Adicionalmente, hay un programa de menús escolares. 500 mil niños estudiantes reciben barritas de dátiles y leche producidos localmente durante el curso escolar, a diario. Hay programas de sustento, que permiten independizarse de la ayuda alimenticia tras seis meses gracias a la horticultura, la avicultura y la apicultura. Se tiene el programa de nutrición infantil junto a Unicef. Y un programa para embarazadas y lactantes, en el que reciben un cheque de alimento, además de la ración de comida.

El Programa Mundial de Alimentos, en siria cuesta al rededor de 2 millones de dólares al día.  Se requieren 313 millones de dólares al año para continuar con el programa.

Empleados de la Organización Mundial de la Salud, lograron evaluar a los más débiles en los centros locales. a los que agregaron que no quería que se les alimentara, sino que el cerco se levantara, ya que la ayuda es insuficiente.

La agencia de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), alertó la semana pasada que más de 1.500 niños están en peligro se sufrir problemas alimenticios. De estos 232 ya se encuentran en desnutrición grave, y sus cuerpos están tan debilitados que no son capaces de resistir alguna enfermedad o infección.

Las mayores víctimas de la guerra entre diferentes grupos armados, todos contra las fuerzas del gobierno sirio, son los civiles asediados. A lo largo de todo este conflicto, todos los participantes de esta guerra, han creado asedios a la población civil para perjudicar a los combatientes.

No es la primera vez que Sirira es denunciada por el uso del hambre como una arma, ya que en el 2016 y 2017 ya tenían áreas asediadas. Ciudades enteras fueron rodeadas militarmente y no se dejaba que nada entrase. Más de un millón de personas vivían en zonas cercadas entonces. La mayoría de ellas ha encontrado una solución militar o un acuerdo con el Gobierno, así que ya no existe más en la forma extrema en que existió en 2016 y 2017. Pero aún hay miles de personas muriendo de hambre.

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