En términos generales las personas que ha propuesto hasta ahora el presidente electo para ocupar los principales cargos tienden a cumplir con las credenciales requeridas.

Si bien no han estado en la arena del servicio público en niveles de liderazgo -salvo algunas excepciones- lo cierto es que la mayoría tiene un nivel de conocimiento importante en las disciplinas requeridas para su potencial encargo.

Ha habido un esfuerzo importante de su parte en proponer gente que sabe y conoce de los temas de cada cartera.

Sin embargo, es necesario para el óptimo funcionamiento de su gabinete que los miembros  consideren estos aspectos:

Claridad de lo que es el Proyecto Alternativo de Nación.

Hasta ahora, se han esbozado algunas ideas de lo que podría ser ese proyecto alternativo. Sin embargo, falta bajar eso a un siguiente nivel con mucha mayor claridad y nivel de detalle yendo más allá de la retórica.

Por ejemplo, ha habido mucha discusión en torno a temas como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), la posición en torno a la Reforma Energética (inversión pública vs. participación privada) o la reactivación de campo sin tener claridad respecto a qué se busca.

Habrá necesidades que son apremiantes y no puedan dejar de atenderse en el corto plazo independientemente del giro que se les quiera dar en un futuro, como son las relacionadas con actividades como la producción de hidrocarburos y abasto de combustibles, o la misma necesidad de tener un nuevo aeropuerto.

Contar con una educación de calidad es fundamental y no puede postergarse, así que algo tendrá que hacerse, aunque se tenga una visión diferente en la forma de hacer las cosas.

La claridad tiene que venir del círculo más cercano del presidente electo y la alineación del gabinete en torno a lo que se defina será crucial y es donde muchas veces existen diferencias que limitan su capacidad de instrumentación.

Equipo apto y apropiado.

Es fundamental que individualmente cada uno de los miembros de su gabinete sea apto para llevar a cabo las funciones que va a desempeñar, lo que implica tanto conocimiento del tema o disciplina como capacidad de llevar a cabo el encargo.

De igual manera, es crucial que cada miembro sea apropiado en el sentido de que no tenga conflictos de interés para desempeñar su cargo ahora desde el lado de la autoridad. Por ejemplo, esto es particularmente importante cuando tenemos funcionarios que vienen de la industria y pasan a posiciones con influencia directa en temas regulatorios o lidian directamente con decisiones que afectan a empresas de su propiedad o para las que trabajaron anteriormente.

En este tema es siempre mejor prevenir que lamentar. Igualmente, lo apropiado puede visualizarse desde el contexto de equipo pues es necesario evitar posiciones antagónicas entre dependencias que deben trabajar en forma coordinada.

Esto es clave para obtener, de entrada, credibilidad y ganar momento al arranque de la gestión.

Capacidad de liderazgo y gestión.

Conocer de un tema, ser especialista o dominar una disciplina es condición necesaria pero no suficiente para dirigir exitosamente una secretaría.

Saber es sólo una parte de lo que se requiere y no necesariamente es las más importante.

La capacidad para movilizar una organización se vuelve más crítica como lo vemos en el mundo de los negocios donde los Directores Generales o (CEOs) pasan de una industria a otra sin necesariamente ser especialistas o dominar los mercados o productos que vende su nueva compañía.

Es, en cambio, la capacidad de generar resultados por lo que se les contrata. A los más altos niveles de una organización son aspectos como las capacidades de liderazgo, enfoque hacia resultados, trabajo en equipo para comunicar, administrar y generar acuerdos, las que resultan cruciales para llevar a buen puerto el encargo.

Entendimiento de las restricciones legales del ejercicio público.

Al ser organizaciones regidas por mandato, las dependencias federales y las empresas paraestatales sólo se les permite hacer lo que expresamente les facultan las leyes.

Es muy diferente en una empresa privada, donde los particulares pueden hacer lo que quieran siempre y cuando no violen una ley.

Otros aspectos tienen que ver con la aversión al riesgo de los funcionarios públicos que son renuentes a tomar decisiones y dar su consentimiento a proyectos o iniciativas que -aunque sean de buena fe- tienen riesgo y en el resultado de un proceso de auditoría pudiesen resultar en un quebranto o una mala decisión que les implique potenciales responsabilidades incluso de carácter penal.

Como un outsider del mundo del servicio público esto es algo con lo que alguien que llega se puede enfrentar y que limita su campo de acción.

Entendimiento y alineación de poderes y otros grupos de interés.

Lo que ha quedado cada vez más claro en recientes cambios de gobierno en el mundo es que el margen de maniobra de estos para operar cambios radicales es más limitado de lo que se piensa.

Esto en virtud de que la división de poderes y los intereses específicos de grandes jugadores y grupos de interés tienen un peso específico en el diseño e implementación de las políticas públicas.

La oposición política interna y los calendarios lectorales, así como los esfuerzos de cabildeo y los recursos legales son restricciones importantes.

El proceso de globalización también ha puesto candados de facto y los grados de libertad se han acotado.

Veamos el caso del TLCAN en EU en que el presidente Trump no ha podido renegociarlo como lo prometió en su campaña y tampoco lo ha abandonado como amenazó. Igualmente, la cohabitación con organismos del estado mexicano de alcance transexenal como pueden ser las Comisiones (CNH, CRE, COFECE, entre otras) supone un reto importante pues tiene su propio mandato y sus comisionados trascienden los ciclos sexenales.

Restricciones de recursos financieros.

La diferencia entre lo deseable y lo posible está siempre acotada por la restricción presupuestal.

En este sentido, en el corto plazo es difícil allegarse de mayores recursos para dar un mayor impulso a la inversión pública considerando los niveles de endeudamiento actuales y el apoyo de la inversión privada como pilar de la inversión total.

Gastar mejor como lo ha dicho es una alternativa y sortear esto a nivel de cada dependencia mediante ahorros sin dejar de atender los compromisos adquiridos ni desviarse de su misión es un reto para el gabinete del nuevo gobierno.

Existen restricciones legales para el endeudamiento en términos de la política fiscal y una política monetaria que recae en el Banxico y su junta de gobierno.

Siempre el cambio trae consigo una posibilidad y con estas vienen nuevas oportunidades.

En la medida que su gabinete esté mejor preparado con base en las consideraciones mencionadas anteriormente tendrá mejor capacidad de gestión y posibilidad de generar resultados.

La tarea no es fácil y requerirá de un gran nivel de claridad e interlocución para llevar a buen puerto algunos de los cambios prometidos, particularmente cuando no se cuente con las facultades legales o existan restricciones derivadas de tratados internacionales suscritos por el gobierno mexicano.

Si bien hay una serie de restricciones para el ejercicio público, lo cierto es que también a nivel táctico-operativo hay cosas en las que se pueden implementar algunos cambios en el enfoque para darle un cierto “sabor” a su administración, todo esto mientras no se cuente con cambios legislativos y constitucionales que fuesen requeridos para lo que se busca.

Un gran reto para el gabinete de mostrar sus competencias y habilidades para sacar adelante el Proyecto Alternativo de Nación .

Fuente: Forbes

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