calaveritas

Pátzcuaro, Michoacán.- Las calaveritas, una de las más dylces tradiciones de Noche de Muertos, tiene un origen curioso que para muchos resulta desconocido.

La historia es así.

Las tradicionales calaveras son una emulación de un ritual de la época prehispánica denominada “tzompantli”, que consistía en la compilación de cráneos humanos cuyos dueños eran sacrificados en honor a las deidades. El ritual representa el rostro del dios Mictlantecuhtli, dios al frente del Mictlán (inframundo precolombino).

Las calaveritas de dulce, un sello en estas fechas en el portal Hidalgo del Centro Histórico de Pátzcuaro, cuestan entre tres y 70 pesos, y se elaboran a través de un proceso íntegramente artesanal. Los entendidos dicen que son producto de un sincretismo entre las culturas prehispánicas y españolas.

Castillo Cervantes y su familia se ha dedicado, durante 50 años, a elaborar las calaveritas de azúcar glas y de chocolate. La producción arranca desde finales de agosto, para tenerlas listas en las festividades de “la Ofrenda de las Ánimas”.

“El proceso de producción consiste en mezclar agua y azúcar hasta que quede como un atole, para luego vaciarlo en un molde de barro. Una vez que se secan las adornamos con colorantes y azúcar glas”, detalla.

En el portal Hidalgo de Pátzcuaro decenas de comerciantes adornan las calaveras con colores azul, rojo, amarillo y rosa.

Sobre la producción, Irene Castillo aludió a que por día se elaboran entre 50 y 60 figurillas de calaveras, pero también se incluyen ángeles, borregos, zapatos y corazones.

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