Por si no fuera suficiente el clima asesinatos, ataques e intimidaciones contra periodistas y medios de comunicación que se vive a nivel nacional, en Morelia se busca acallar a la prensa cuando la información que ésta publica afecta los intereses de algunos personajes que se consideran por encima de los demás.

Esta semana dos periodistas del estado han sido notificados de sendas demandas en su contra por la publicación de información referente a la detención de Alan C., de 24 años de edad, quien fue detenido luego de una persecución en calles de la zona Centro de la ciudad.

El joven, en presumible estado de ebriedad y a bordo de un vehículo deportivo valuado en más de medio millón de pesos, el pasado domingo 2 de septiembre chocó contra varios coches en su intento por evadir a policías que lo perseguían por amedrentar a una familia y acabó detenido, con su auto dañado, insultando a los agentes que lo detuvieron y presumiendo influencias y poder económico.

Aunque este caso parecía uno más de irresponsabilidad y prepotencia como tantos que ocurren en el país -sin que por esto tengan que ser tolerados-, causó indignación de la ciudadanía la liberación del joven luego de que un hombre que dijo ser su padre y se ostentó como magistrado, lograra sacar a su hijo en expedito, sin hacerse cargo de las afectaciones causadas a la ciudadanía.

Este hecho fue documentado por varios medios de comunicación y causó enorme indignación entre los morelianos, asiduos usuarios de las redes sociales, quienes no perdieron la oportunidad de manifestar su descontento por este caso.

El gran revuelo que se dio a la información incomodó quizá al “Junior” que se dijo influyente, quizá al “magistrado”, o quizá a gente cercana a ellos que no perdieron tiempo y de inmediato denunciaron a quienes publicaron la información.

Se sabe que al menos un par de periodistas ya fueron notificados de las demandas en su contra por el “grave delito” de informar a la ciudadanía sobre hechos veraces que importan a todos.

En estos tiempos en México se vive una escalada sistemática contra el libre ejercicio de la libertad de expresión, llegando a casos de violencia extrema cuando los periodistas afectan los intereses de algunos personajes influyentes y poderosos, y en muchas ocasiones cobijados por la ley.

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Current day month ye@r *