El papa Francisco advirtió que no se quiere “ser funcionarios de los divinos. No somos ni queremos ser empleados de la empresa de Dios, porque somos invitados a participar de su vida, a introducirnos en su corazón, que reza y vive diciendo padre nuestro”.

En el Estadio Venustiano Carranza, el papa Francisco llamó a que no se caiga en una de las armas del demonio “la resignación”, para no caer a las tentaciones que nos pueden acediar de ambientes dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas y el trago indiferente hacia las precariedades.

Lamentó que esto se haya convertido en un escenario inamovible. “No nos dejes caer en la tentación”, planteó Su Santidad, ante religiosos, consagrados y seminaristas.

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