El rancho Santa Elena está ubicado en Matamoros, Tamaulipas y es uno de los lugares más escalofriantes de México, en estas hectáreas se llevaron a cabo torturas inimaginables. Más de 17 cuerpos fueron encontradas ahí, incluido el de Mark Killroy, quien desapareció en 1989.

Esto iba más allá de la delincuencia organizada, se trataba de rituales, ofrendas, tributos y sacrificios que llenaban de sangre el rancho, incluso en ocasiones solían colgar en los corrales algunos huesos o partes humanas para secarlas y hacerlas talismanes.

Esto se trataba de narcotraficantes devotos al ‘palo mayombe’ un culto afrocubano que la secta mezcló con diabolicos sacrificios humanos.

Los pertenecientes a la secta, adoraban y creían en esta religión para tener protección contra la policía ya que se dedicaban al narcotráfico.

El lider de este grupo narcosatánico era Adolfo de Jesús Constanzo y tres de sus complices se convirtieron en profugos de la justicia hasta que una pista llevó a la policía a encontrarlos en un departamento en la Ciudad de México.

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